Todo nuestro esfuerzo diario para sacar adelante nuestras empresas se desarrolla en un marco condicionado por las decisiones políticas, estrategias de desarrollo, infraestructuras, servicios, etc.
Hasta ahora hemos asistido impávidos a un planteamiento que nunca ha tenido en cuenta la opinión del sector empresarial de nuestra comarca.
Nuestra realidad socioeconómica dista mucho de la que se da en la capital y su área metropolitana, y las dificultades a las que nos enfrentamos son mucho mayores. La escasez de servicios, la deficiencia en infraestructuras, la falta de personal cualificado, la falta de cultura emprendedora y otras muchas causas, hacen que en nuestra comarca sea especialmente complicado el desarrollo económico.
La única forma de defender nuestros intereses y participar en nuestro desarrollo es la unión de todos en una organización fuerte y que nos represente. Una organización donde todos tengamos voz y voto, que sea eficiente en la prestación de los servicios que los empresarios necesitamos y que sea lo suficientemente representativa para intervenir ante la administración y ser escuchada.
Ha llegado la hora de cambiar el lloriqueo por la negociación, y todos debemos estar implicados.